POR: LEONEL ´CHITO´ MÉNDEZ SAN MARTÍN.
PRESIDENTE CLUB DEPORTIVO ENTRE RÍOS DE LONTUÉ.
La pasión que corre por las venas de cada uno de los futbolistas es indescriptible y más aún si se caracteriza por algún Club Deportivo. Esto nos hace retroceder en el tiempo para poder contarles la historia de un personaje ícono de las filas de nuestro Club Deportivo Entre Ríos.
Nací en 1948, en una casa sin muchos privilegios donde la escases era la que reinaba, pero independiente de esto, yo vivía feliz a base de amor y armonía conmigo mismo y con mi familia. Cuando cumplí 10 años me tuve que poner a trabajar, dado que en mi familia no había un sustento económico que nos permitiera cumplir con todas las necesidades básicas de un hogar. Recuerdo que uno de mis primeros trabajos fue cargar sacos al hombro, un trabajo bastante duro, pero era lo que me había tocado. Recuerdo también que este trabajo me lo pagaban regalándome distintos alimentos que yo feliz llevaba a mi casa para que mí querida madre pudiera hacer el almuerzo y así poder alimentar a mis hermanos menores.
Si me preguntan por mi niñez la puedo recordar como bastante triste y sacrificada, dado que uno a los 10 años sólo piensa en jugar y divertirse con un grupo de amigos, en ningún momento piensa en trabajar, pero independiente de esto siempre pensé que era lo que me había tocado y que del mismo modo iba a poner el hombro para así poder sacar adelante a mis hermanos que tanto quiero.
Los años fueron transcurriendo y el trabajo pesado se volvió algo habitual y a esto de los 18 años ya era algo normal en mí. De la mano con tratar de sacar adelante a mi familia llevaba el futbol, algo que me entregó demasiado. Ahora me preguntan cuál sería mi mayor alegría, diría que poder jugar un partido de futbol completo, poder hacer esos goles que a la gente tanto le gustaba, pero lamentablemente Diosito me puso esta maldita enfermedad que me impide hacer mucho.
A eso de los 21 años con 7 u 8 amigos y mi hermano, estábamos jugando todos por la primera de Unión Maravilla, cuando juventud Lontué dijo que no iba a seguir y sus jugadores quedarían libres, por lo que nosotros los queríamos fichar por nuestra serie porque igual jugaban bastante, o por lo menos más que algunos que estaban por nosotros. A los de unión Maravilla no les gusto mucho la idea dado que algunos de sus socios iban a quedar en segunda, otros en tercera y algunos ni siquiera jugarían, esto radico en que los dirigentes de unión maravilla nos echaran de su club, sin compasión alguna, algo que desde niños había sido nuestro mejor pasatiempo donde compartíamos tardes enteras jugando y tirando la talla, eso nos habían quitado en ese preciso momento y pensar que hasta ese entonces le habíamos entregado tanto a Unión Maravilla, pero Jorge Moltedo nos dijo: “tranquilos que no quedaremos sin jugar, estos se arrepentirán algún día y les enseñaremos que nosotros éramos unos buenos elementos”. Ahí habló con sus contactos y se logró conseguir un galpón donde entrenábamos y a la vez jugábamos. En esos entrenamientos Jorge dió la idea de armar un club y ganarles a todos estos equipos de Lontué en base de sacrificio y amor por la camiseta. En conjunto batallamos, armando campeonatos de futbolito en una canchita que nosotros mismos habíamos creado y como éramos todos buenos para jugar a la pelota fuimos haciendo ruido dentro de Lontué y la comuna.
Recuerdo que el primer partido amistoso que tuvo el club fue con un equipo de Rauco, esto pasó dado que un grupo de personas vino a hacer una pega al fundo Entre Ríos, donde la mayoría de nosotros estaba trabajando. Entre conversa, contamos que habíamos hecho un equipo de futbol el cual tenía solo dos series por el momento, pero no había nadie que le ganara, así que estos quedaron entusiasmados con jugar y pactamos un partido para el domingo siguiente en su cancha que quedaba muy lejos. Cuando llegó la fecha nos conseguimos un coloso y un tractor para poder cumplir con este club. Fuimos, pero nunca pensamos lo largo e incómodo que iba a ser el viaje. Recuerdo que nos demoramos más de 2 horas, pero logramos llegar y obviamente ganarles en las dos series, posterior a esto vimos que había mucha motivación, así que con distintos emprendedores de la zona juntamos plata para comprarnos los pases y con la ardua tarea de Jorge Moltedo creamos el querido Club Deportivo Entre Ríos de Lontué.
Jorge Moltedo se hizo cargo de la presidencia, era un caballero intachable, responsable y muy jugado por lo que se proponía, él nos ayudó demasiado en poner el club en marcha y llevarlo al estrellato, donde gracias a su gestión nos hizo cumplir con muchos objetivos. Luego de conformar el club vinieron muchos años de gloria donde cada vez se unían más jugadores. Lo que más recuerdo de los partidos son los goles que hacía, de tiro libre o de la esquina, que eran mi especialidad. Hice demasiados, recuerdo que muchos arqueros preferían dejarla pasar por que le pegaba muy fuerte y colocado. El partido que más recuerdo es cuando salimos campeones contra Atlanta y todos los de la cancha gritaban “¡Memo, Memo!” son momentos que te dejan marcado y que nunca se te olvidaran. Otra cosa que también la tengo marcada es cuando llego el Cacharro, un hombre chico y flaco, que no tenía ni una pinta para jugar al arco llego, y el Chambeco con barnabas dijeron, “¿y este weon viene al arco?” el Cacharro solo dijo “les callare la boca” y fue así, atajaba todo, hasta el viento que pasaba por el lado de él, muy bueno para jugar al arco.
El club a mí me ayudó demasiado. Me ayudó en tener una distracción, un relajo después de cada semana cargada de trabajo duro, de hecho, por eso te conté acerca de mi infancia, porque a parte de mi familia, el club es todo para mi. Todos esos años que me privé de jugar con los niños de mi edad porque tenía que trabajar, me los entregó las canchas y la pelota, es una emoción que te invade al recordar vestir el color amarillo. Yo le tengo demasiado cariño al club y me daría una pena tremenda si este muere, porque es un club marcado por el sacrificio de muchas personas que están o ya se fueron.
Uno de mis mayores sueños desde que formamos el club fue tener una cancha propia, tuvimos la posibilidad de tenerla, pero por distintos motivos se nos fue esa oportunidad. Quizás no me queden muchos años de vida, pero ojalá tenga la oportunidad de volver a ver al club con cancha propia y en la cima, de donde nunca debió bajar.
Guillermo Díaz Rojas (1948-2025).
Fundador, jugador y dirigente del Club Deportivo Entre Ríos de Lontué.
¡Gracias! por tanto Memo Díaz
¡Siempre presente en tu club!
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